miércoles, 24 de abril de 2013

SOMOS LUCIÈRNAGAS QUE BRILLAMOS EN LA OSCURIDAD

Ante un comentario realizado en una red social acerca de mi derecho a utilizar los servicios del estado a pesar de ser opositora, pues el estado esta por encima del gobierno. Son dos cosas separadas y mas aun el partido de gobierno no puede ser considerado el dueño del estado. Palabras mas palabras menos escribí y una persona reconocida por su apoyo al oficialismo me respondió   “AHORA LA OPOSICIÓN SON LUCIÉRNAGAS”. No se cual fue la intención de estas palabras sin embargo le respondí:
Si EL PUEBLO VENEZOLANO SOMOS LUCIÉRNAGAS, LUCES QUE BRILLAMOS EN LA OSCURIDAD DE VENEZUELA. 

 Oscuridad originada no solamente por  la enorme  ineptitud, ineficacia e ineficiencia en el manejo del sector eléctrico nacional, que nos deja a oscuras durante horas, algunas muy difíciles para los que se encuentran en la calle plagada de delincuentes, o en sus casa con bebes, ancianos  y personas enfermas. Que nos daña los electrodomésticos, sin que ningún organismo responda por ellos.
Pero no es solamente esa oscuridad la que arropa a Venezuela, hay otra aun peor, la OSCURANA GUBERNAMENTAL, esa que se estacionó en nuestro país hace 14 años, amparada en procesos de transformación innegables de la sociedad,  pero que ha maximizado la intromisión del gobierno-partido en la vida individual y colectiva de los venezolanos. 

 Oscurana que atropella, discrimina la disidencia, desconoce al otro, al que no comparte su visión del país, que hemos sido una gran minoría al menos cercana al 40 %  en los peores momentos o el 45 %  en octubre de 2012. Esta gran minoría  se convirtió en clara mayoría en los comicios presidenciales efectuados el 14 de abril de 2013. La primavera llegó a Venezuela y con ella millones de luciérnagas para alumbrar la oscuridad, luciérnagas que de manera titilante se encauzan a la producción de una luz biológica que alumbra hacia el porvenir de todos los venezolanos, en la alteridad, reconocimiento del otro, en el respeto  al trabajo de la gente y al fruto de ese trabajo.

 Pero el gobierno-partido que ha sustituido al estado se empeña en oscurecer el amanecer de esta nueva etapa. En forma atropellada, abusiva y fraudulenta comete la peor injuria sobre un pueblo pacifico y esperanzado. Esquilmando su valiente decisión de cambiar al gobierno para rescatar al estado, para rescatar a  Venezuela. Luego de tal atrocidad, amparado en su poderío militar e institucional intenta silenciar la protesta, busca apagar las luciérnagas que vigorosas nos mantenemos encendidas como faro que en la noche guiando el rumbo del barco perdido y llevarlo a puerto seguro.  Somos luciérnagas en la oscuridad vertida desde un gobierno  que pretende quedarse en el poder a pesar de haber perdido las elecciones, ellos lo saben, nosotros lo sabemos y el mundo lo sabrá. 

 Lo cierto es que en Venezuela el candidato del gobierno, nombrado presidente  por un ardid de las instituciones,  malversó los recursos del estado en su campaña electoral, presionó, amenazó a los funcionarios y beneficiarios de programas sociales para que votara por él y aun así Henrique Capriles fue favorecido por la mayoría del pueblo; sin embargo el órgano electoral,  claramente identificado con el gobierno, proclama ganador a quien perdió, le otorgan un poco menos del 2 % de ventaja y la Asamblea Nacional lo juramenta como presidente constitucional. 

 Ante esta situación de fuertes indicios y sospecha de fraude, ES JUSTO Y NECESARIO  LA VERIFICACION DE TODO EL PROCESO ELECTORAL, QUE SE MUESTRE FEHACIENTEMENTE CONCORDANCIA ENTRE VOTOS FÍSICOS, ELECTRÓNICOS, CUADERNOS ELECTORALES Y ACTAS. Que tan difícil es entender nuestro derecho a saber la verdad a EXIGIR QUE HAYA UN VOTO POR CADA VENEZOLANO QUE SUFRAGÓ Y CADA VENEZOLANO HAYA SUFRAGADO SOLO UNA VEZ. ¿Cual es el miedo a contarse?

Y las luciérnagas hemos encendido la luz de protesta, a pesar de los milicianos, de los tupamaros, de los bandoleros equipados por el gobierno-partido que salen de los organismos del estado, como PDVSA raptada por el partido de gobierno, armados con equipos de guerra  para acallar la protesta y sumirnos en la oscuridad total. Un gobierno-partido totalitario que ha criminalizado la protesta de un  pueblo arrecho que  cacerola en mano ha creado decibles de acusaciones de fraude que han retumbado en el mundo entero.
Que no vengan ahora a decir que miento que yo lo vi y viví en Maracaibo, con estas miles de luciérnagas en la calle, resonando su voz y exigiendo que se respete su mandato constitucional. Como han encandilado estas luciérnagas al gobierno ilegitimo, ahora solo vemos bandazos de enceguecidos que serán  iluminados por este pueblo unido que ha despertado de su letargo.